Imagine She and She


Ser lesbiana
octubre 10, 2008, 12:15 pm
Filed under: Textos, Todo

Hace unos años, cuando iba al colegio, ya en mis últimos cursos, nos pidieron que escenificásemos un cuadro. Recuerdo que elegimos este mi grupo y yo. La Venus del Espejo. De Velázquez.

¿Qué sucede cuando un buen día, así sin avisar, una sensación extraña de vacío existencial y una idea acerca de la posibilidad de ser lesbiana sobrevuela nuestra cabeza?, ¿qué pasa cuando creemos que todo lo construido hasta la fecha no es más que una pantomima, una obra teatral donde queremos creer que somos felices en el lugar dónde nos ubicaron desde el principio? ¿cuando la vida que llevamos nos apena, nos empobrece y nos hace sentir desdichadas e incompletas?. ¿Qué ocurre si tenemos quince o veinte o treinta o cuarenta años cuando nos percatamos de ello?.

Sucede algo similar a lo que vemos en la obra pictórica de La Venus del Espejo. Una imágen de nosotras mismas que se refleja de pronto en nuestra cabeza, como si nunca antes nos hubiésemos mirado ni de reojo. ¿Esa soy yo?, nos decimos. Hemos de permanecer horas, días, meses contemplándonos hasta adquirir la fuerza necesaria para empezar, para nacer, para ser. Porque sin previo aviso, esa imágen que nos devuelve el espejo es más hermosa, más auténtica, más dulce, más nuestra, más bella que la que hemos tenido durante esos años atrás.

Esa imágen nos eleva (eufóricas) por encima de todo lo que hemos sido, por encima del resto de los mortales, pero también nos convierte en mujeres subterráneas, que tememos, temblamos y lloramos durante el tránsito. ¿Por qué se teme y sufre exactamente?

1. Para empezar, y antes de todo, creo que nos aterroriza la idea de ser completamente felices (y no por ser lesbianas sino porque a partir de ahí podemos encontrar al amor de nuestras vidas en algún momento), sí, nos han educado con un sentimiento de culpa implícito, como un microchip de culpabilidad, “ser felices” se nos antoja un privilegio que no merecemos, nos asusta serlo, y dejar de serlo un día. En serio…Lo creáis o no, eso es algo que nos paraliza un poco, pues hasta la fecha no habíamos sufrido realmente con una relación amorosa que nos hiciese vulnerables, no habíamos arriesgado por la búsqueda misma de la felicidad, simplemente habíamos estado en una esfera de tranquilidad y quietud, una especie de “estado de espera”.

2. Los cambios. Otro fenómeno que nos inquieta en este proceso. Cambiar. Imaginar tu vida compartida con otra mujer, besar a alguien de tu mismo sexo, tener relaciones sexuales que aunque más satisfactorias pues se harán con la persona que realmente te atrae y amas, serán diferentes con emociones/movimientos/formas nuevas, dejar a tu pareja actual, vivir de repente con una intensidad que agota, modificar círculos de amistades en ocasiones (es decir, la pérdida de ciertos amigos/as ante la noticia y la llegada de nuevos/as), trastocar tu forma de sentir, de acariciar, de soñar.

3. La aceptación de los demás. Y esto es el resultado de una educación discriminatoria que omite por completo al amor homosexual. Es decir, ahora se lleva que en ciertas escuelas de Educación Secundaria, se hable de relaciones homosexuales en una charla concreta sobre sexo. Pero la homosexualidad debe ser presentada en los mismos contextos y situaciones que la heterosexualidad. Debe estar conectada con el resto de competencias educativas, pues si todas las imágenes, cuentos, expresiones y formas de mostrar a los niños/as la familia y el amor pertenecen exclusivamente al ámbito heterosexual, es del todo absurdo que se espere que los alumnos/as respeten posteriormente a los homosexuales o consideren siquiera esa opción para sí mismos/as o para los que les rodean. Y por eso mismo, por esta razón, cuando una mujer o una chica decide hablar abiertamente de su homosexualidad, sabe de antemano que deberá soportar el “proceso de asimilación y aceptación” de familiares y amigos/as concretos. Y eso siempre asusta.

4. La posibilidad de ejercer su derecho a amar, a sentir y vivir su homosexualidad en algunos contextos. Hay mujeres que se plantearán si podrán o no tocar, abrazar o besar a su futura pareja en presencia de sus padres, de sus compañeros/as de trabajo o de algunas/os amigas/os. ¿Se sentirán incómodos/as tras haberme visto siempre en compañía de personas de distinto sexo? incomodidad que deriva de la falta de normalidad que le otorguen los demás. Pues, un beso repleto de sensualidad o ternura, ya sea entre dos mujeres o entre una mujer y un hombre, puede resultar más o menos hermoso dependiendo de quién mire (a mí por ejemplo no me parecen nada bonitos ciertos besos que veo por la calle entre parejas heterosexuales y no por ello juzgo ni les demuestro mi opinión).

Entonces…¿qué hago? se preguntan tantísimas mujeres. Muy simple: no meditar tanto acerca de la reacción de los demás, hay que vivir intensamente, proteger siempre la belleza y la magia que rodea y envuelve a las relaciones entre dos mujeres… A menudo la reacción no será tan trágica como se imagina. Hoy día todo ha cambiado considerablemente, hay más leyendas que historias reales sobre esto.

En el fondo, los amigos/as de verdad y los familiares que nos quieren, siempre, absolutamente siempre, seguirán adorándonos y adorarán más tarde o más temprano a aquella persona que nos acompaña, a la pareja que tengamos. Sufrirán su proceso, que como he explicado es fruto de la educación super heterosexual que todas/os hemos tenido. Durante ese período de tiempo en el que pueden enfriarse las relaciones con nuestros/as padres por ejemplo, debemos fortificar nuestra postura, debemos dedicarnos a nosotras mismas, a nuestro nuevo y lindo enfoque del amor y de la vida, y obviar todo lo demás. Pues se les pasará. Y ovbiamente, en el caso de que algún familiar o amigo/a nos de la espalda claramente y no asuma que nuestra sexualidad forma parte de nosotras y solo a nosotras nos incumbe, hay que pensar que no merece la pena preoparse por él o por ella, nos habría dado la espalda por cualquier otro motivo en algún momento de nuestras vidas.

En cuanto a los contextos en los que declarar nuestro amor, ¿qué decir?, que lógicamente ninguna de nosotras opinó sobre si el hecho de que nuestra madre eligiese a nuestro padre en el año X o sobre si el hecho de que nuestra mejor amiga se acueste con su novio nos parecía bien o mal, ni sobre si nos agrada o no pensar en que tras sus besos hay pasión y atracción. Además, fijáos si es absurda esta sociedad, que puede escandalizarse ante un beso de una hija con su novia o de una hermana con su novia o de una amiga con su pareja, cuando desde siempre (y por desgracia pues es fruto del sexismo más rancio) el sexo entre dos mujeres generó rubor, atracción y deseo. De hecho, a menudo se utilizan imágenes lésbicas para llamar la atención de los hombres. Patético tanto una cosa (el rechazo) como la otra (deseo masculino). Para mí, y para muchísima gente, es muy estético y hermoso un beso o una caricia o un orgasmo entre dos mujeres.

El descubrimiento no es más ni menos dificil por ser joven ni adulta. Ser muy joven es positivo en el sentido en el que hay menos ataduras, menos conceptos sobre tí, menos maridos o parejas a las que herir, pero también es más complicado pues al ser más joven se acrecientan los miedos, se tienen más inseguridades en cuanto a cualquier decisión, se posee menos sentido común para elegir… Ser más adulta conlleva igualmente beneficios y complicaciones, hay más compromisos y ataduras, pero también hay más seguridad, se esta más preparada para decidir, para hacer y deshacer, y se sabe con más certeza lo que se quiere en la vida.

También quiero decir algo que he visto y comprobado, a veces, el amor causa envidias ajenas, en el fondo todas y todos (heteros o no) buscan el amor verdadero, un amor intenso, irrepetible, eterno, mágico que casi nadie encuentra. Así, cuando una mujer confiesa que ha encontrado al amor de su vida y que increiblemente lo encontró en alguien de su mismo sexo, en raras ocasiones encuentra una expresión sincera de alegría por la otra parte, normalmente suele encontrar en sus mejores amigos o gente cercana frases como: “Bueno, no sé, a lo mejor solo es temporal y no eres lesbiana”, o “el amor eterno no existe”, o “Vas a estropear las relaciones con tu madre con lo buena que es” y cosas asi…Pura y simple envidia. Pues el amor no tiene explicación ni análisis, y es algo positivo y bueno por lo que todos se deben alegrar.

Mi consejillo, el último: en el momento en el cual la mujer a la que amas te abraza, en el momento mismo en el que duerme a tu lado y te sostiene, en el instante en el que empezáis a tejer una vida en común…toda complicación se evapora, se esfuma. Y el resto del mundo se maravilla de tanto amor…Es cierto…

No habrá cosa más placentera que mirarse al espejo y verse a una misma, feliz, completa, decidida, ilusionada, real…

Desde aquí, mi cariño y mi fuerza para todas las que atravesáis por ello justo ahora.

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3 comentarios so far
Deja un comentario

hermoso y muy completo

yo lo supe desde muy pequeña pero no creo que eso me haya generado ningún conflicto, o quizás sí, no lo sé

salu2!

Comentario por marga

Gracias Marga! ciertamente ser lesbiana no debería generar ninguna clase de conflicto, creo que depende del contexto, del momento, de la historia, de numerosos factores. Luego ves que no es todo tan complicado y que es tan hermoso!
Un saludo

Comentario por sheandshe

Un post precioso. ¡Gracias por escribirlo!

Comentario por encantada




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