Imagine She and She


Infancias
noviembre 15, 2007, 8:22 pm
Filed under: Textos, Todo, Veganismo

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Hay unos años, un perídodo inexacto, en los cuales el impulso emocional que nos impulsa a actuar de una forma u otra está regido por un sentido coherente de justicia y nobleza. Durante esa etapa más o menos extendida en el tiempo, la sociedad adulta selecciona qué mensajes enviarnos, sobre qué temas instruirnos, qué clase de ideas sobre la responsabilidad y la justicia ofrecernos, qué tipo de sentimientos y acciones son las “adecuadas” y se absorve hasta la última gota, hasta que somos lo que ellos desean.

No obstante, la infancia se caracteriza por rechazar el daño, lo injusto, lo perverso. Cuando se habla a un niño o a una niña acerca del dolor inimaginable que cientos de animales no humanos padecen en los circos por ejemplo, se retuerce de tristeza y  prefiere no asistir nunca más a un evento que hiere a los animales. A menudo ignoran, ni siquiera imaginan que los trozos que encuentran en sus platos pertenecieron el día anterior a un cerdito, vaca, ternerita, pollo de esos que tanto les gusta colorear en sus cuentos. No asocian una acción con su repercusión. Pero en el momento en el que por casualidad preguntan y se informan, se llevan las manos a la cabeza y no pueden creer lo que sucede, no pueden frivolizar con el asesinato de alguien, se escandalizan.

Las niñas y los niños sienten un interés innato y especial hacia los animales no humanos, porque les resultan simpáticos, loables, porque ven en ellos la inocencia… Por lo que no pueden trivializar ni comprender que dichos animales no humanos son a día de hoy explotados, utilizados y asesinados. Y es que se escapa a la cordura y al sentido de lo justo y del respeto que millones de individuos se vean privados de sus vidas por el simple hecho de no ser humanos.

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1 comentario so far
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muy buen texto!
la verdad es q es indignante saber la verdad q esconde el circo… viven día tras días de pésima manera, con el fin de conseguir un éxito de humanos, no un éxito que les agrade a ellos. yo lo veo, como un puro negocio…

en el caso de q a los hijos les gusten los animales, habría otras alternativas q el circo, como es el la montaña, la naturaleza misma, o el zoo, q al menos no se les hace sufrir cm en el circo.

yo, personalmnt, cuand me enteré dl “secreto” dl circo, me decidí a no acudir más, y así está siendo.

un gran saludo a las personas q piensen d esta manera q describen en el texto!

Comentario por josi




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