Imagine She and She


La historia de Blackie
julio 4, 2007, 1:23 pm
Filed under: Relatos, Todo, Veganismo

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Voy a contar una historia real. Pondré voz a uno de los dos protagonistas.
“Mi nombre es Big Red. Soy un pez. Un pez grande y de colores que navega angustiado por una pecera grande. Hace un tiempo se incorporó alguien a mi cárcel. Alguien especial, único e irrepetible. Su nombre: Blackie. En principio me asustó, su deformidad física me estremecía. Blackie no puede apenas moverse por la pecera, por muy grande que esta sea, ha vivido siempre en peceras lo cual le ha ocasionado dicha deformidad y esa tristeza compleja que le envuelve. Se agota enseguida de dar vueltas en este trozo de cristal cóncavo. Cada día, alguien nos esparce comida por la superficie del agua y subo hambriento, deseoso de que algo nuevo suceda, pues el abatimiento se va haciendo conmigo. Antes de comer subo a mi pequeño y frágil Blackie, con mis aletas voy tirando de él, despacito. Con el máximo cuidado. Atento a sus señales de dolor. Intentando que apenas note el ascenso a la superficie. Entonces llegamos, sostengo su cuerpo y come, parece que algo come. Después bajamos, le bajo, le ayudo, le mantengo. Cada día realizo la misma acción, llevo a mi amigo allá arriba, porque sin mí está casi perdido. A ratos le miro, nos cruzamos, intento rozarme con él, porque los peces también ronroneamos en el contacto con otros peces (como los gatos). Otras veces nos invade una ansiedad abismal cuando alguien pone la televisión, o alza la voz, o rompe un plato o suena el equipo de música. El sufrimiento que nos genera vivir (más bien sobrevivir) aquí es infinito. Hay días en los que vienen visitas, los sobrinos del “dueño” de nuestras vidas, son muy pequeños y meten sus manitas en la pecera, intentan capturarnos para experimentar el tacto exacto de nuestras escamas, todos ríen, nadie les explica a los pequeños que nuestra capacidad sensitiva en la superficie de nuestro cuerpo es tan extrema como la córnea humana y nos hiere profundamente que nos manipulen. Mi amigo, mi dulce Blackie, ahi sigue, con el peso de los días, soportando hasta el último minuto. Y seguiré aquí, para viajar con él a la superficie, aunque sólo sea por el placer de ayudarle y formar parte de su vida”.

Mi relato se basa en una historia real obtenida de: http://www.sentirbajoelagua.com

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