Imagine She and She


Mi madre
Octubre 20, 2008, 6:47 pm
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Esta es mi madre. Mañana es su cumpleaños y me apetece escribir sobre ella.

Mi madre es una mujer admirable. Es noble, es solidaria, es leal, es muy divertida, risueña, inteligente, cariñosa y sensible. Recuerdo que cuando mi hermana y yo éramos pequeñas (y hasta que fuimos bien mayorcitas) y mi padre estaba de guardia en el hospital (es médico y a veces tiene que pasar la noche trabajando) nos encantaba pasar la tarde jugando y comprando caprichos, pedir pizza y dormir las tres juntas. Nos metíamos en la cama y mi madre nos contaba cuentos que nos hacían reír a carcajadas (como el de Estrellita, Sol y Luna).

También las mañanas eran divertidas, ella se levantaba y empezaban las bromas, no recuerdo ni una sola mañana seria, siempre haciendo el payaso.

Mi madre es una persona muy íntegra, capaz de darlo todo en cualquier momento. Ella me aficcionó al cine, era yo una niña minúscula y ya me ponía películas en versión original en blanco y negro. También me enseñó el misterio mágico que hay en los museos. Y me llevó al teatro por primera vez cuando yo apenas tenía dos o tres años. Dice que me quedé muy callada, que ya entonces me enamoré del teatro.

Cuando mi madre era pequeña era una chiquilla muy tímida, luego se hizo gigante, fuerte y luchadora, estudió medicina y se dedica a una parte de la medicina poco convencional que consiste básicamente en darlo todo por los enfermos menos atendidos.

Cuando me hice 100 % vegetariana, leí muchísimos documentos, estudios y libros para planificar muy bien mi alimentación, aún así se lo conté a ella. Que me hacía vegana por los animales. Y ella me comentó (al igual que mi padre) que le parecía excelente, se informó bien por su cuenta y se hizo vegetariana (y mi padre también) por los animales.

Ella es una persona extraordinaria. Nos llamamos y vemos a menudo porque intercambiamos ideas y risas, es un gusto contar con su presencia en el mundo.

Hace poco vi una foto suya de cuando tenía mi edad. Me reconocí en el aire inquieto, romántico, bohemio y seguro de ella.

Mañana cumple años. Seguro que seguirá por muchísimos más enriqueciéndonos a todas/os la vida.



Con todas/os ustedes…Furo
Octubre 20, 2008, 6:23 pm
Archivado en: Textos, Todo

Este angelito que reposa en la lavadora se llama Furo y es el personaje más travieso y exigente que conozco.

Escena 1:

Son las seis y media de la mañana. En el silencio del alba parece que suena un Miau. Es leve. Apenas un susurro. Miau. El tono se va elevando. El Miau sube y sube hasta depositarse el sonido junto a mi oreja. Apenas abrimos un ojo la bolita de pelos pasa del Miau al mordisquito en la cara. De ahí, con un rápido movimiento que pareciera entrenado, nos llega el zarpazo insistente. Salta. Maulla. Como si gritase “Estoy aquí, venga, quiero comida y juego”. Ella se levanta. Oigo sus pasos camino de la cocina. Le echa comida. Pero Furo quiere más. Quiere que todo el mundo se despierte. ¡Arriba arriba!. Entonces…en algún momento…no podría concretar porque para mí las mañanas son atemporales…Nos levantamos. Ego (el perro que es mucho más dormilón) también se incorpora, todo el mundo en planta. Lavado de cara. Desayuno. Cierto mal humor. Y de pronto ¿dónde está el gato?. Buscamos, le llamamos con ternura. Y no responde. Sencillamente lo encontramos siempre tumbado en nuestra cama. Estirado. Envuelto en sábanas. Con la cabecita ligeramente acomodada en la almohada. Soñando. Al escucharnos abre los ojitos con expresión de molestia. Todos despiertos menos él. Que se ha hecho con la cama.

Escena 2:

Siempre tenemos ventanas y puertas arregladas para que Furo no escape. Aunque nunca hizo por escaparse. El caso es que me aterroriza que un día se escape… Desaparezca y le ocurra cualquier cosa. Lo hace algunas veces, se evapora por la casa (siempre está dentro). Pero voy a relatar una de ellas, una inolvidable: acababamos de mudarnos. Corría Junio en Sevilla. Calor. Grados al máximo. El piso lleno de cajas cerradas. Entonces, mi pareja baja con su padre unos objetos y se van en coche a hacer recados. Yo me quedo. Me siento en el sofá, acaricio a Ego (el perro). Y llamo dulcemente a Furo. “Furo, cariño ven” digo con una vocecilla… Nada. No responde. Ni viene. No le doy importancia y repito su nombre. Pero nada. Entonces silbo. Silbo de una forma que sólo él entiende, para él es una llamada maternal a la que siempre viene. No obstante no viene ni oigo ningún Miau lejano de esos desgarrados y mimosos suyos. Nada. Lo busco, lo pongo todo patas arriba. Nada. No está. Empiezo a lloriquear bajito. Nerviosa. Llamo a mi pareja que dice que viene enseguida. Llamo a mi  madre al trabajo para llorarle y punto. Llamo a mis amigos, a mi padre al hospital donde trabaja para llorar también, llamo a mi suegra, a mi cuñada, llamo y llamo mientras busco y lloro. Viene mi pareja y llora y busca. Vamos a la azotea. Llamamos a la casera para que nos abra todos los apartamentos del edificio. Yo de pronto me subo a un tejado, y voy como una loca maníaca de tejado en tejado con un silbato. Algunos vecinos me miran con aire de extrañeza mientras salto como una desquiciada. Diviso desde las alturas a mi pareja bajo los coches aparcados. Subo y bajo escaleras. Entonces decidimos ir por toda la calle de vecino en vecino, yo con el rostro enrojecido, llorando, solo acierto a decir “mi gatito, lo habéis visto??”. Todo el mundo intenta ayudar. La casera que nos alquila el piso viene con las mil llaves, le exijo con tono entre dulce y amenazante que me enseñe cada rincón del bloque. Ella obedece. He perdido a esas alturas toda mi educación. Solo quiero al gato sano y salvo. Mi madre desde otra ciudad me llama preocupada, no quiere que me suba a más tejados, dice que viene corriendo y que me sosiegue. Volvemos al piso donde las cajas esparcidas nos recuerdan que ya hemos rebuscado por todas partes. Y de pronto veo a alguien…Alguien minúsculo…Un puñado de pelos que se acerca por el pasillo, con aire despreocupado, muy guay el tío. Es él. Que estaba en la casa (no sé cómo, tendrá poderes) y que ha decidido hacer acto de presencia. Su majestad nos mira como si nada y se tumba el sofá.

En fin…Furo y sus escenitas…

CONTINUARÁ……..