En Igualdad Animal trabajamos promoviendo el respeto hacia todos los animales. La última parte del vídeo muestra cómo luchamos por ellos con todas nuestras fuerzas! Es un precioso vídeo de activismo imprescindible y emocionante.
Ellos. Aquellos que permanecen en nuestra sociedad en un tercer plano casi imperceptible y a los cuáles afectamos y condenamos sin meditar previamente la repercusión de nuestros actos. Ellos, que sienten, que toman cariño, que están vinculados de por vida a sus madres y a sus hermanos. Ellos, que desarrollan conductas solidarias y adoptan a individuos de otras especies cuando éstos quedan huérfanos. Ellos, que son capaces de corretar alegremente y de experimentar goce y felicidad. Ellos, considerados objetos, marionetas, muñecos de trapo, recursos, máquinas. Ellos, que en ningún momento alcanzan a comprender por qué les causamos tanto daño, tantos dolores punzantes físicos y emocionales, tantas depresiones, tantas separaciones con los suyos, tanta miseria y tristeza en sus vidas.
Ellos. Usados como juguetes que divierten, como vigilantes de la seguridad, como alimento (inncesario, pues los humanos somos omnívoros y eso significa que podemos obtener los nutrientes tanto de origen animal como de origen vegetal, y además el vegetarianismo es una opción saludable y viable en nuestros días), como bolsos, zapatos, abrigos, como payaso azotado y obligado a entretener en cualquier circo, como instrumento al cuál observar desde el otro lado de la vitrina o jaula de un zoológico condenados a la tristeza y a la desesperación y utilizados también como herramienta de laboratorios.
La fotografía es una entre millones. Son dos individuos que sienten y aguardan aterrorizados su turno en una jaula, en un laboratorio. El miedo les hace abrazarse, acompañarse mutuamente, con una expresión de dolor e incertidumbre. Los animales usados en laboratorios padecen una tortura permanente hasta que mueren o son asesinados, se les provocan: mutilaciones de miembros de su cuerpo, intoxicaciones, enfermedades como cánceres, SIDA, epilepsias y todas las que a día de hoy existen, parálisis, radiaciones, exposiciones a temperaturas extremas, se les corta, abre y observa cuando están vivos, se les golpea brutalmente (para probar accidentes de automóvil en ellos) y un largo y terrible etcétera.
Se abrazan, se unen, atemorizados, tristes, desesperados. En qué momento se hizo del uso de animales no humanos una conducta normal y positiva. En qué tipo de ética o concepto de justicia entra todo esto. En qué instante comenzó nuestra especie (humana) a creerse superior para decidir sobre el sufrimiento y el asesinato de otros animales que sienten igualmente.
Durante el holocausto nazi se hicieron los mayores avances de la historia de la medicina, se experimentó en cientos de judíos. Pese a los logros obtenidos (que repito fueron los mayores de la historia) hoy día no apoyaríamos nunca el inmenso perjuicio de unos en beneficio de otros. Entonces ¿por qué apoyamos que se realice en animales no humanos?, ¿qué diferencia hay si la capacidad de sentir es la misma?. Afortunadamente hay muchas personas que se han negado a esto, y existen además alternativas (y aunque no las hubiese, no sería ético ni justo experimentar en nadie, ni humano ni no humano).
Los dos intereses comunes a todos los animales (humanos y no humanos) son : interés en vivir disfrutando de sus vidas e interés en no sufrir. En el caso de los animales no humanos, ambos son ignorados en cualquier granja, matadero, laboratorio, circo…
Dentro de unos años nuestros nietos/as y biznietos/as se echarán las manos a la cabeza cuando vean lo que hacemos actualmente a los animales. Lo considerarán lo que es, una atrocidad dolorosa e injusta.
Buscando información general acerca de la adopción por parte de parejas homosexuales la primera web que me ha salido (atención) está dedicada exclusivamente a la “reparación” de homosexuales, en ella encontramos una definición de homosexualidad como alteración psicológica, encontramos un método curativo que ellos mismos proponen, encontramos incluso un foro donde madres ruegan desesperadas una “receta” para sus hijos adolescentes (los cuales supuestamente, tienen dicha orientación).
Y es que el patetismo humano no tiene límites. Hallá donde echemos un vistazo hay gente afirmando auténticas locuras, cometiendo actos crueles e injustos, discriminando y en definitiva fastidiando a todo lo que puede y más a lo largo de su vida.
Ahora que en España nos encontramos a escasos meses de las próximas elecciones, ahora que la posibilidad de que llegue el partido más rancio y retrógrado que se puede encontrar en una sociedad avanzada y democrática, ahora me pregunto: ¿razonará con lógica y sentido de la coherencia y de la justicia este país antes de ir a las urnas?. Porque de veras que a veces siento (y es una realidad) que estamos a años luz del resto de mi querida Europa, porque no encuentro en ningún país mínimamente civilizado europeo protestas absurdas en contra de leyes como la que se ha realizado en contra de la violencia de género, o la que se ha hecho para que los homosexuales puedan casarse y adoptar, o la Ley de dependencia que pretende ayudar y cuidar de aquellas personas o familias que tengan a una persona enferma o anciana, o la nueva asignatura que promueve un respeto auténtico hacia la diversidad… Es decir, que cuando veo en las noticias personajes rocambolescos sacados de cuentos terroríficos de la Edad Media protestando contra leyes que no quitan derechos a nadie sino que por el contrario otorgan derechos y favorecen la tolerancia, me quedo helada, sorprendida, como si me costase comprender que esos individuos existen y que piensan pasarse la vida intentando obstaculizar el avance y quedarse anclado en sociedades machistas, injustas, ignorantes y patéticas.
Yo no sé en qué momento se debate sobre la adopción por parte de parejas homosexuales, en vez de debatir y prohibir la adopción y el tener hijos/as a todos esos que tanta intolerancia, incoherencia, locura, desajuste emocional poseen como para señalar a los gays y lesbianas.
Y es que el mejor hogar para una niña o un niño es aquel en el cual no se discrimina, no se promueve la violencia, el sexismo ni el respeto hacia la diversidad, en el cual no se utilizan argumentos prehistóricos para seguir haciendo daño y juzgando a los demás.
El mejor hogar es un hogar lleno de amor, estabilidad, risas, respeto, tolerancia, valores (y si, digo valores, esos de los que carecen aquellos/as que se oponen absurdamente al matrimonio gay, a la ley del divorcio, a la ley contra la violencia de género…), armonía, igualdad, cariño… Y las parejas homosexuales están más que preparadas en todo esto, y quién lo dude es que no tiene ni la más remota idea del amor, del verdadero amor y del verdadero sentido del respeto.
El unico estudio (serio) realizado en España por la profesora de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla María del Mar González nos dice que: Los hijos de parejas homosexuales se desarrollan con valores más positivos ‘como una mayor tolerancia, más flexibilidad en cuanto a los roles de género y una mejor aceptación de la homosexualidad’.
Esta investigadora señaló que del informe se deduce que los jóvenes que llegan a adultos están ’satisfechos con su vida, valoran su experiencia, haber crecido sobre todo en hogares tolerantes, en los que se les ha enseñado a respetar la diversidad’.
Así que los que tanto refunfuñan y se oponen a algo tan natural, bello y maravilloso como es que cada familia del tipo que sea tenga derecho a ser feliz, que se callen un poquito y que se dediquen a… a leer, a aprender, a ser respetuosos, a rechazar su fanatismo …
Y a todas las lesbianas y gays que quereis formar una preciosa familia, adelante, el mundo es de todas/os, que nuestra mente sana y nuestra felicidad esté por encima de los enfermizos/as que balbucean necedades.
Todo mi apoyo!
Home sweet home. La verdad es que formamos una familia homoparental de lo más bonita. Tenemos dos hijos (no humanos) divertidos y cálidos que se pasan los días pendientes de nosotras, de cada uno de nuestros movimientos. Y llegar a casa es una fiesta garantizada, saltos, ladridos, maullidos, besitos. En todo participan, hacer la cena supone mimarles constantemente en la cocina, ver una buena película cada noche conlleva tenerles en las piernas (a veces se muestran interesados en mirar la televisión, si la obra es buena y de su gusto), dormir, leer, escribir son actividades en las que nunca faltan.
Cuando era niña me encantaban las casitas de juguete, podía estar horas decorándolas y amueblándolas. Me interesaba el concepto de guarida, de refugio, de familia.
Ahora vivimos en un ático amplio, alegre y alquilado. Pero estamos pensando en comprar algo acogedor, al estilo de los apartamentos de Woody Allen (nos encantan), con alguna terraza con espacio suficiente para un mini huerto, lleno de luz, repleto de rincones cálidos, con un sofá que nos aguante a los cuatro mientras nos quedamos enredados en alguna película, en alguna siesta… Un lugar especial desde el que mirar la lluvia (por poner un ejemplo).
Hace cinco años adoptamos a un perro y hace uno recogimos a un gatito de la calle. Convivir con ellos es toda una aventura, a mí que me daban pánico los animales no humanos hace unos años y ahora a quienes más temo es a los humanos…
Les mimo, les protejo, les quiero, les abrazo, con ellos comparto siestas, juegos, mañanas… Son el eje central de nuestras decisiones (porque es un deber tenerles en cuenta, ya que cada decisión repercute sobre ellos), presentes en todo momento. Ellos me enseñan a disfrutar de los pequeños momentos cotidianos del día, todo se vuelve especial.
Llevo unos días o incluso semanas algo decaída, cuando digo decaída me refiero a una etapa vulnerable y melancólica que me entristece tontamente…
Y así llevo una temporada no muy larga como en una noria. Sintiéndome afortunada en todos los aspectos (en el amor, amistad, profesional…) y sin embargo sintiéndome descascarillada a mis 24 años. Porque el mundo, concretamente la sociedad y la manera que tiene de configurar, discriminar y perpetuar la injusticia me desgasta. Al menos un poquito. En el fondo soy optimista, alegre, vital, me gusta todo lo que soy, me siento feliz con mis decisiones y mi vida, no quitaría ni modificaria nada de mí (lo aclaro porque es posible que se traduzca del post todo lo contrario).
Pero es entonces, cuando creo caer, cuando Furo y Ego (el gatito y el perro) me devuelven las risas, hoy mismo, mientras me daba una buena ducha mi gato me miraba muy serio (porque les encanta ver cómo me ducho, cómo me maquillo, cómo me visto o desvisto…), entonces han salido pompas de jabón de mi bañera y él las ha seguido, saltando, trepando, corriendo como un loco, detrás de sus juegos… Y he comprendido que son esos pequeños detalles los que me recuerdan que queda mucho que hacer por ellos (por los animales no humanos), mucho por informar, trabajar y luchar. Y he de hacerlo con la fuerza, la vitalidad y las ganas de siempre.
Aunque parezca mentira a día de hoy hay millones de mujeres que sienten en lo subterráneo, que solo se permiten sentir por los recovecos que usan los metros y que las llevan de un lugar a otro sin comprar previamente el billete que desean, que dejan fluir su capacidad de amar por debajo de la tierra, bajo el suelo que pisan, por donde circulan tuberías y cables eléctricos, mujeres que sienten el peso de la sociedad como ciudades completas descansando sobre las aceras…Hay emociones, intensas, que perduran, y que solo se escuchan si pegamos el oido a las raíces subeterráneas que sostienen las calles, parques, mares y avenidas…
Sentir nos iguala. Experimentar dolor ante la pérdida de alguien a quien amamos nos iguala. Sufrir nos acerca. Y es que todos los animales (humanos y no humanos) queremos vivir con los nuestros, sin ser separadas/os de los nuestros, sin ser explotados, sin ser asesinados.
¿Quién puede matar a otro individuo que siente? ¿Quién puede terminar con la vida de un ternerito, cordero, cerdo, pollo, salmón? ¿Quién puede seguir ignorando que detrás de lo que consume hubo y hay millones de animales que querían continuar viviendo, que amaban a sus madres y a sus hijos, que tenían comportamientos solidarios, que no merecían ser asesinados con descargas eléctricas, cámaras de gas, golpes…?
Sentir nos iguala. Hazte vegan@!
Mirando de reojo el mundo en el que estamos incluídas/os capturo algunas imágenes borrosas, algunas normas no escritas que se detallan en comentarios y expectativas que me entristecen. Aunque vivo en Europa, concretamente en un país en el que se promueve el respeto hacia las/os homosexuales o al menos se intenta, en el que dos mujeres se pueden casar demostrando abiertamente lo que sienten, aún percibo las huellas de un claro heterosexismo, observo las formas de amar o de enamorarse estipuladas como “recomendables” (que siempre son entre dos personas de sexos opuestos), la resistencia suavizada de docentes y padres/madres a la hora de normalizar en las aulas y la casa la homosexualidad, los debates absurdos frente a una nueva asignatura que quiere hablar de tolerancia y diversidad en todos los aspectos…
Y así, como títeres que se dejan hacer, que repiten maniobras y expresiones de antaño, los individuos (niños/as y adultos) continúan perpetuando sin apenas darse cuenta, la homofobia. Porque la discriminación está en esos pequeños, minúsculos, casi imperceptibles comentarios que se escapan, en esas “condiciones” que se exigen al colectivo gay para ser más aceptado (exigencias como que no se acuesten con demasiadas personas, como que no hablen de su inclinación abiertamente a los niños/as (de la familia, hijos de amigos o alumnos/as), como que vinculen a una mujer vestida de tal o cual forma con el lesbianismo, como si la masculinidad, la feminidad, el gusto individual tuviese que ver en algo con la forma de amar y de desear de alguien (y es que para ellos es más facil simplificarnos y meternos a todas en un mismo saco como grupo y no como mujeres independientes unas de las otras, con gustos, vestimentas y formas distintas, pues cada mujer es única e irrepetible, y su sexualidad no se relaciona con nada más que con su prefenrencia sexual) , como que se comporten como robots dejando ver “lo menos posible” sus emociones, o que lleven una vida buena pero “moderada” sin excesos y sin pedir demasiado, es decir, eso de adoptar es “rogar mucho” a una sociedad tan a medias, tan poco europea y libre.
Y es que el trayecto que transcurre entre el momento del nacimiento hasta la muerte está repleto de guiones, de frases interiorizadas, de comedias y tragedias ya escritas, de obras teatrales inventadas por algunos hace años.
Y a mí me encanta el teatro, me apasiona, pero solo y únicamente cuando subo al escenario a actuar o cuando me emociono desde las butacas…






