Gota a gota, sumando y sumando, se va formando un todo que rebosa, llena, colma y transforma lo que antes era de otro modo. Habitualmente nadie repara en los detalles mínimos, deja pasar matices y decisiones sin prestar atención en los resultados, en el devenir de cada cosa.
Cada vez somos más los/as que nos oponemos a cualquier tipo de discriminación (pues oponerse solo a algunas NO es suficiente ni coherente), detrás del sexismo hay mujeres golpeadas en busca de gentes que rechacen el machismo, detrás del racismo hay individuos que padecen el dolor de no ser aceptados ni bienvenidos según a qué países y sitios, detrás de la homofobia hay gays y lesbianas humillados y juzgados y obviados en la realidad social, detrás del especismo hay millones de animales no humanos que padecen descargas eléctricas, mutilaciones, golpes, cortes en la garganta, separaciones de familias, despellejamientos, asesinatos en granjas, mataderos, redes de pesca, laboratorios, circos, zoológicos…
Pero cada vez somos más, como gotas definidas dejándose caer, los y las que luchamos contra todo tipo de discriminación, para cambiar desde nuestros hábitos y detalles la vida de los que las sufren.
Ella. Detrás del bolso de piel, de los zapatos de piel, de las pulseras/mochilas y todos los productos de cuero, de la chaqueta o chupa de cuero, del ante, de la tapicería de piel, del sofá de piel, de los guantes de piel…está ella. Hundida, despellejada, desangrada, aún viva en el proceso horripilante de ser desprovista de su piel, de la piel que la recubre y le pertenece.
Esta imagen no es ningún caso esporádico, es la realidad que se esconde detrás de cada producto de piel o cuero o ante. Una injusticia profundamente normalizada en nuestra sociedad, por ese motivo hay mucha gente que aún no se ha parado a pensar en el individuo sintiente que padeció y fue asesinado/a para hacer el bolso que lleva colgado del hombro, los zapatos, la cartera, la pulserita…Pero es necesario pararse, reflexionar sobre la repercusion de nuestros actos, pues cada decisión que tomamos afectará o no a alguien.
Oponte al uso de las pieles de animales.
Maravilloso, acogedor y precioso lugar lleno de encanto donde comer todo tipo de delicias 100% vegetarianas, Vegania es un privilegio para todas y todos, un placer para nuestros paladares a un precio económico, siempre que paso por Madrid es una visita obligada porque todo está riquísimo y la gente que lo lleva es estupenda.
Todo vegano (sin carnes, ni leche, ni huevos, ni peces) : Tortilla de patatas increíble, croquetas cremosas, hamburguesas vegetales, patés, batidos, bocadillos deliciosos, cervezas y vinos ecológicos, exquisito seitán, quesos veganos, crepes, zumos, tés, salchichas vegetales, postres…Todo buenísimo.
Os recomiendo Vegania, un sitio muy especial que ofrece delicias sin sufrimiento y es una oportunidad magnífica para apoyar iniciativas justas! No os lo perdáis!
VEGANIA
C/ Fray Melchor Cano, 12
28912 Leganés (Madrid)
Metro Casa del Reloj
Télefono del local Vegania: 91 688 07 53
El anonimato. 33. No es un alguien sino un algo que se cuenta y recuenta, una cifra de la cual se obtendrán mayores cifras en la cuenta bancaria.
La Navidad se aproxima, las luces, la musicalidad, los reencuentros, los abrazos, la ilusión, todo se enternece, sin embargo la gente se dirige a las carnicerías/pescaderías y se “compra” un corderito, un lechoncito, un pata de jamón (la pierna de alguien), un pavo, un pollito, individuos todos ellos TAN SINTIENTES COMO TÚ, entonces ¿por qué destinarles al matadero?, ¿por un sabor en particular? que simple y que egoísta, ¿no?, ¿por obtener proteínas? pues la alimentación 100 % vegetariana está más que avalada por la medicina como una alimentación saludable, ¿no merecemos todos los animales (humanos y no humanos) el mismo derecho a vivir y a no ser explotado, enjaulado, utilizado, asesinado?.
El de la foto le resulta tierno a mucha gente, pero no únicamente por la bondad, inocencia que desprende sino por su carne…
Por ellos…Hazte 100% vegetariana/o
Hay unos años, un perídodo inexacto, en los cuales el impulso emocional que nos impulsa a actuar de una forma u otra está regido por un sentido coherente de justicia y nobleza. Durante esa etapa más o menos extendida en el tiempo, la sociedad adulta selecciona qué mensajes enviarnos, sobre qué temas instruirnos, qué clase de ideas sobre la responsabilidad y la justicia ofrecernos, qué tipo de sentimientos y acciones son las “adecuadas” y se absorve hasta la última gota, hasta que somos lo que ellos desean.
No obstante, la infancia se caracteriza por rechazar el daño, lo injusto, lo perverso. Cuando se habla a un niño o a una niña acerca del dolor inimaginable que cientos de animales no humanos padecen en los circos por ejemplo, se retuerce de tristeza y prefiere no asistir nunca más a un evento que hiere a los animales. A menudo ignoran, ni siquiera imaginan que los trozos que encuentran en sus platos pertenecieron el día anterior a un cerdito, vaca, ternerita, pollo de esos que tanto les gusta colorear en sus cuentos. No asocian una acción con su repercusión. Pero en el momento en el que por casualidad preguntan y se informan, se llevan las manos a la cabeza y no pueden creer lo que sucede, no pueden frivolizar con el asesinato de alguien, se escandalizan.
Las niñas y los niños sienten un interés innato y especial hacia los animales no humanos, porque les resultan simpáticos, loables, porque ven en ellos la inocencia… Por lo que no pueden trivializar ni comprender que dichos animales no humanos son a día de hoy explotados, utilizados y asesinados. Y es que se escapa a la cordura y al sentido de lo justo y del respeto que millones de individuos se vean privados de sus vidas por el simple hecho de no ser humanos.
¿Quién puede llegar a pensar que los animales no humanos no tienen capacidad para sentir?. Todos los animales (humanos y no humanos) podemos experimentar sensaciones placenteras y dolorosas, podemos notar tristezas y alegrías, y todos tenemos dos deseos comunes : vivir (y seguir viviendo) y no sufrir.
Los animales no humanos nacen para ser asesinados, explotados y utilizados. ¿Por qué? porque no pertenecen a la especie humana. Ser 100 % vegetarianos/as en cuanto a alimentación, vestimenta y diversiones personales es la única vía de salvar sus vidas y de oponerte a las mutilaciones, descargas eléctricas, separación madres/hijos, golpes, privación, y un larguísimo etcétera.
Algunas personas con las que me he encontrado en la vida me han asegurado que aunque ven muy lógico y coherente el vegetarianismo no se hacen veganos/as porque los animales no humanos no le despiertan empatía, porque no le gustan, porque nunca se ha fijado en los perritos que ve por la calle. Y yo digo, si el Respeto hacia los homosexuales, personas de otra raza, animales no humanos y humanos o a las mujeres debe basarse en la empatía, ternura o atracción que éstos despierten en el resto poco podemos esperar. A mí por ejemplo pueden no interesarme especialmente los ancianos/as y no por ello apoyaría su esclavitud, uso y asesinato.
No es empatía sino justicia y coherencia. A mucha gente se le cae la baba cuando ve un pollito como los de la fotografía pero luego no duda en comerse un pollo asado, una ternera, un salmón…
Pocas, poquísimas veces tenemos ocasión de descubrir una obra tan especial, sensible, poética, significativa, maravillosa, tierna, trágica, dulce, amarga, transcendental, original, intensa…
Dirigida por Max Färberböck y protagonizada por Maria Schrader y Juliane Köhler la historia nos permite viajar al Berlín de la II Guerra Mundial, donde nos encontraremos con una judía en pleno exterminio nazi (podemos además comprobar cómo el holocausto nazi que se llevó millones de individuos por el simple hecho de ser judíos se asemeja muchísimo al holocausto que hoy día se lleva a cabo con millones de animales no humanos por el simple hecho de no ser humanos) que escribe, que goza de extrema sensibilidad y se fija en la esposa de un soldado nazi que sueña siempre despierta, que se revuelve por dentro.
Entre las dos nace una amistad, fortalecida por la tensión de la guerra, dando paso a una complicidad admirable, y que culmina en un amor real, dulcificado, sincero…
Preciosa y espléndida película elaborada con delicadeza que es imprescindible para todas y todos.
Obra cinematográfica de Maria Maggenti que nos cuenta una historia fresca, divertida e inteligente sobre una mujer lesbiana que atraviesa una crisis personal y teje un enredo simpático con agradable desenlace.
He de añadir que me gustó el personaje protagonista, poco usual, desenfadado, original. ¿La película? estética, entretenida, amable y nada de ñoña, esterotipada ni repetitiva.
Altamente recomendable.







